La energía de corrientes marinas se basa en la conversión de energía cinética del agua en movimiento (principalmente debido a las mareas) en energía eléctrica mediante convertidores submarinos. Este recurso es altamente predecible, ya que las mareas se producen con ciclos regulares, y las corrientes pueden mantener velocidades superiores a 2–3 m/s en zonas óptimas, lo cual es suficiente para extraer potencia significativa. Debido a que el agua tiene una densidad mucho mayor que el aire, la potencia teórica disponible por metro cuadrado de área de rotor es considerablemente mayor que en la energía eólica, lo que hace a las corrientes marinas una opción atractiva para la generación renovable si se ubican diseños eficientes y confiables. Esta perspectiva está apoyada por análisis de recursos y retroalimentaciones del propio recurso y sus interacciones ambientales.[1]

Las turbinas de corriente marina funcionan de manera similar a los aerogeneradores eólicos, pero están diseñadas para operar bajo el agua y capturar la energía de flujos continuos y altamente predecibles. Estos dispositivos suelen presentar configuraciones de eje horizontal u otros diseños alternativos, con diámetros de rotor que varían típicamente entre 10 y 25 metros y potencias unitarias comprendidas entre 0,5 y 3 MW en instalaciones precomerciales. La potencia generada depende fuertemente del cubo de la velocidad de la corriente, por lo que pequeños incrementos en la velocidad del flujo pueden traducirse en aumentos significativos de producción eléctrica. En instalaciones demostrativas, se han reportado turbinas con potencias de 1,0 a 1,1 MW, con eficiencias de rotor cercanas al 45 % y trenes de potencia con eficiencias mecánicas superiores al 90 % bajo condiciones óptimas. La energía anual entregada a la red depende del factor de capacidad, que suele situarse entre el 30 % y el 40 %, y cuando varias turbinas se interconectan en un parque, la potencia total instalada puede alcanzar decenas de megavatios si el emplazamiento presenta condiciones favorables de corriente.[2]
Aunque la energía de corrientes marinas aún no ha alcanzado una penetración comercial amplia, existen despliegues demostrativos y precomerciales que ilustran su potencial. Por ejemplo, el proyecto MeyGen en Escocia ha estado operando turbinas submarinas durante años, con una matriz inicial de varios dispositivos de aproximadamente 1,5 MW cada uno, generando decenas de gigavatios-hora por año en condiciones reales del sitio. El rendimiento de estos proyectos proporciona datos técnicos sobre factores de capacidad y fiabilidad en condiciones oceánicas, lo que ayuda a estimar el potencial de generación para escalas mayores en el futuro.[3]
BIBLIOGRAFÍA
[1] S. Neill, K. Haas, J. Thiebot, y Z. Yang, «A review of tidal energy—Resource, feedbacks, and environmental interactions», J. Renew. Sustain. Energy, vol. 13, oct. 2021.
[2] S. Gambuzza, G. Pisetta, T. Davey, J. Steynor, y I. M. Viola, «Model-scale experiments of passive pitch control for tidal turbines», 2 de agosto de 2022.
[3] A. Boretti y S. Castelletto, «Advancements and challenges in tidal stream and oceanic current turbines: an overview of current technologies and future prospects», Mar. Dev., vol. 3, n.o 1, p. 10, may 2025.