Los conductores, como el cobre, permiten el paso de la corriente eléctrica y son esenciales para el cableado, conexiones y alimentación de componentes.
Los aislantes, como el plástico o la goma, evitan que la corriente se desvíe, protegiendo tanto al sistema como al usuario de cortocircuitos o descargas.
Los semiconductores, presentes en sensores, módulos de control y unidades electrónicas, permiten controlar y regular la corriente de manera precisa, haciendo posible el funcionamiento inteligente del vehículo.
Un ejemplo práctico de una mala selección o falla en estos materiales ocurre cuando el aislamiento de un cable se deteriora por temperatura o vibración. Esto puede provocar un cortocircuito, causando fallas en sensores