Los sensores y actuadores trabajan de forma conjunta dentro de un sistema electrónico automotriz. Los sensores se encargan de captar información del entorno o del funcionamiento del vehículo, como temperatura, presión, velocidad o posición. Esta información es enviada a la unidad de control electrónica (ECU), la cual procesa los datos y envía órdenes a los actuadores, que son los encargados de ejecutar una acción física, como abrir una válvula, activar un motor o regular la inyección de combustible.
Un sistema critico es el sistema de frenos ABS. Los sensores de velocidad detectan si una rueda se está bloqueando y la ECU ordena a los actuadores hidráulicos modular la presión de frenado. Si esta relación falla, se compromete directamente la seguridad del vehículo y de sus ocupantes.