Análisis de la normativa nacional que permita cumplir eficiencia energética
La eficiencia energética implica, tanto el uso de elementos capaces de mitigar el consumo como también de practicar las medidas que permitan administrar el contexto en el que se encuentran y así, controlar conscientemente logrando el mayor rendimiento con el mínimo consumo, aspecto decisivo para lograr la máxima eficiencia. El derroche de energía es el principal factor en contra de la eficiencia energética, situación que ha originado controles que generen cambios reales y permanentes a través del empleo de medidas y supervisiones que administren el uso energético. No obstante, con el desarrollo de nuevas tecnologías y sus procesos evolutivos transformó los sistemas energéticos tradicionales en técnicas automatizadas mediante un control de alimentación eléctrica totalmente dependientes capaces de comunicarse entre ellos y controlar electrodomésticos, alumbrados y sistemas que ameritaran el uso energético, empleándose por medio de los avances tecnológicos la domótica, creándose soluciones completas con la posibilidad de integrar la totalidad de los dispositivos, los datos recabados y el control del espacio en el que serán instalados, actuando sobre ellos en forma constante y en tiempo real, tomando en cuenta múltiples variables como el factor de ocupación, la variación de función, las condiciones meteorológicas y la interacción de distintos tipos de dispositivos entre sí, comunicándose de manera inteligente e interactuando de forma coordinada, generando resultados en espacios más confortables y minimizando el consumo energético. [1]

Ilustración 1. Etiqueta de eficiencia energética
El Reglamento General de la Ley Orgánica de Eficiencia Energética (LOEE), con última reforma en el Suplemento del Registro Oficial 507, establece el marco técnico y legal para la implementación de la Eficiencia Energética en el territorio nacional, siendo de obligatorio cumplimiento para toda la Administración Pública y cualquier persona natural o jurídica que realice la transformación y/o consumo de energía. Su principal objetivo es estructurar el Sistema Nacional de Eficiencia Energética (SNEE) para la consecución del Plan Nacional de Eficiencia Energética (PLANEE).
La gobernanza del sistema recae en el Comité Nacional de Eficiencia Energética (CNEE), que establece las metodologías y normas, y se apoya en un Consejo Consultivo integrado por hasta 35 representantes de la sociedad civil organizada para la asesoría en políticas. Los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) tienen la obligación de incluir en su planificación y presupuestos el aprovechamiento energético de residuos sólidos orgánicos (biomasa) y promover el transporte 100% eléctrico y de cero emisiones.
Los Grandes Consumidores de Energía son sujetos de fiscalización estricta. Estos están obligados a proporcionar anualmente información detallada sobre su utilización energética, incluyendo el consumo mensual histórico de los últimos tres años de combustibles y electricidad, y los resultados de las medidas de eficiencia implementadas. Además, deben implementar la Norma Ecuatoriana de Gestión de la Energía (NTE-INEN-ISO: 50001) y presentar un certificado de cumplimiento cada tres años. La implementación de dicha norma, a partir del año 2026, deberá contar con el apoyo de un prestador de servicios energéticos registrado en el Catálogo de Proveedores de Servicios Energéticos (CPSE). La inobservancia de esta normativa de gestión energética conlleva la sanción de no poder acceder a ningún incentivo tarifario del sector eléctrico.
Los Prestadores de Servicios Energéticos se clasifican en el CPSE como: Auditor Energético (quien diagnostica y establece la línea base de consumo), Gestor de la Energía (quien implementa la Norma ISO 50001), y Empresa de Servicios Energéticos (ESCO), esta última clave para proyectos de ahorro bajo un contrato por desempeño, donde la remuneración está ligada a los ahorros obtenidos.
Finalmente, el Fondo Nacional de Inversión en Eficiencia Energética (FNIEE) se constituye como el principal mecanismo financiero y se nutre, entre otras fuentes, de una contribución del 1% sobre el rubro de matrícula para vehículos particulares de motor de combustión interna, excluyendo a los vehículos eléctricos. El Reglamento también contempla la emisión de Certificados de Ahorro de Energía, títulos valorados en unidades de energía ahorrada y su equivalente en emisiones de Co2evitadas. [2]
La eficiencia energética constituye una estrategia esencial para enfrentar el cambio climático y reducir los impactos ambientales derivados del consumo de energía. En Ecuador, el Plan Nacional de Eficiencia Energética 2016-2035 (PLANEE) establece un conjunto de políticas, lineamientos y objetivos que buscan optimizar el uso de la energía en los sectores productivos, institucionales y residenciales. La primera etapa del PLANEE se orienta a diagnosticar el estado real de los programas y proyectos implementados a nivel nacional, así como su coherencia con el marco normativo vigente.
A pesar de que Ecuador cuenta con una estructura legal sólida —incluyendo leyes, reglamentos y normas técnicas que promueven el uso eficiente de la energía— aún se evidencian limitaciones en la ejecución práctica de estas iniciativas. La falta de mecanismos de seguimiento especializado, la insuficiente asignación de recursos financieros y técnicos, y la discontinuidad en la aplicación de programas dificultan alcanzar los niveles de ahorro energético propuestos. En varios sectores, las acciones avanzan de manera aislada, lo que reduce la capacidad de generar resultados sostenidos y medibles.
Existen avances importantes, como los programas de sustitución de equipos ineficientes, la incorporación de requisitos de etiquetado energético y diversas campañas de sensibilización dirigidas a consumidores e instituciones. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende de una mayor integración con políticas de inversión, capacidades institucionales fortalecidas y sistemas de control que permitan medir de manera constante el desempeño energético.
En conjunto, se requiere consolidar la gestión operativa del PLANEE mediante una implementación más rigurosa, mayor coordinación interinstitucional y una asignación adecuada de recursos. Solo a través de estos elementos es posible transformar la eficiencia energética en una práctica transversal dentro del sistema productivo y social, garantizando resultados sostenibles en las siguientes fases del plan. [3]
Referencias
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Universidad de los Andes Venezuela , «REVISTA DEL GRUPO DE INVESTIGACIONES EN COMUNIDAD Y SALUD,» Gicos, vol. 7, nº 4, p. 268, 2022. |
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R. d. Ecuador, «Reglamento General de la Ley Orgánica de Eficiencia Energética – R.O. 507,» Registro Oficial — Presidencia de la República del Ecuador, Quito, 2024. |
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A. C. Pazmiño Miranda, «Análisis del Plan Nacional de Eficiencia Energética en el Ecuador,» Revista de Investigaciones en Energía, Medio Ambiente y Tecnología (RIEMAT), vol. 5, nº 1, p. 7, 2020. |