NOMBRE: JOSELYN MALÁN
FECHA: 06/12/2025
La biomasa es la unidad de materia orgánica que se utiliza como fuente de energía. Esta materia puede ser proveniente de animales o de plantas, incluyendo residuos orgánicos. La biomasa es más económica que los tipos convencionales de energía, que se producen a partir de combustibles fósiles. Además, es una fuente de energía renovable, más segura y más limpia que los combustibles tradicionales ya que por su forma de combustión emite menos gases dañinos al medio ambiente. Suele utilizarse para la calefacción de espacios cerrados, para calentar agua o para generar electricidad o calor. [1]

Tipos de biomasa y su aprovechamiento
Existen tres grandes grupos en los que podemos clasificar la biomasa:
Biomasa natural: Es aquella que se produce espontáneamente en la naturaleza sin ningún tipo de intervención humana. Por ejemplo, los recursos generados en las podas naturales de un bosque.
Biomasa residual: Son residuos orgánicos que provienen de las actividades de las personas.
Biomasa producida: Son los cultivos energéticos. Campos de cultivos donde se produce un tipo de especie concreto con la única finalidad de su aprovechamiento energético.[2]
Con toda esta gran variedad de biomasa y mediante la aplicación de distintas tecnologías, da como resultado energía que puede ser aprovechada para producir calor, electricidad o algunos tipos de combustibles y múltiples formas:
Producción de energía térmica: Sistemas de combustión directa que se utilizan para dar calor, que puede ser utilizado de manera directa para cocinar, por ejemplo, o para obtener vapor para la industria o para generar electricidad. Su mayor inconveniente es la contaminación que se genera.
Producción de biogás: La finalidad de este método es obtener combustible, principalmente se obtiene metano, que es muy útil para aplicaciones térmicas del sector ganadero y agrícola, suministrando electricidad y calor.
Producción de biocombustibles: Son una alternativa a los combustibles tradicionales del transporte y tienen un grado de desarrollo desigualen los diferentes países. Se pueden generar dos tipos de biocombustibles: el bioetanol y el biodiesel.[2]
El estado del arte muestra un avance hacia tecnologías más eficientes como la gasificación y la pirólisis, que permiten obtener gases y aceites renovables de mayor calidad. Más recientemente, procesos como la hydrothermal liquefaction (HTL) destacan porque permiten convertir residuos húmedos en biocombustible sin necesidad de secado. Además, está emergiendo el enfoque BECCS, que combina biomasa con captura de CO₂ para lograr emisiones negativas.
EJEMPLO REAL: Central de Biomasa ENCE (España)
Genera energía mediante la combustión controlada de materia orgánica (leña, pellets, paja, hueso de aceituna) en una caldera para producir vapor, que a su vez mueve una turbina conectada a un generador, convirtiendo esa energía mecánica en electricidad para la red. El proceso es similar a una central térmica tradicional, pero usa residuos renovables, cerrando un ciclo de carbono sostenible al replantar la biomasa.[3]
La planta de Ence en Huelva tiene una capacidad de producción de 50 MW y produce electricidad a partir de residuos de madera y otros residuos forestales y agrícolas. Además, la planta cuenta con una tecnología avanzada, que permite una alta eficiencia energética y un bajo impacto ambiental. tiene una capacidad de exportación a la red de 299.000 MWh, lo que supone la generación de más de 400 millones de kWh/año. Esta cantidad de energía cubre las necesidades de consumo eléctrico de más de 56.000 personas.[4]
Esta central consume unas 500.000 toneladas de biomasa al año para producir 180 toneladas/hora de vapor a 100 bares de presión y 500ºC de temperatura.

Conclusión
La biomasa es una fuente de energía renovable versátil que permite aprovechar residuos orgánicos para generar calor, electricidad y biocombustibles. Las tecnologías modernas, como la gasificación, la pirólisis y la digestión anaerobia, han impulsado un uso más eficiente y sostenible de estos recursos. Las centrales de biomasa representan una alternativa real para reducir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la gestión de residuos y contribuir a la transición energética. En conjunto, su desarrollo demuestra que es posible obtener energía limpia aprovechando materiales que antes se desechaban.
Bibliografía
[1] F. Nogués y D. Garcia, Energía de la Biomasa (volumen I), vol. 1. Universidad de Zaragoza, 2010.
[2] B. Velázquez Martí, Aprovechamiento de la biomasa para uso energético, vol. 2. Editorial Universitat Politècnica de València, 2018.
[3] M. D. Gregorio, «Biomasa en España. Generación de valor añadido y análisis prospectivo», vol. 1, n.o 1, pp. 2-6, sep. 2024.
[4] C. Espejo Marín, «La biomasa en la producción de electricidad en España | Estudios Geográficos».