a. Función principal del sistema de distribución
La función esencial del sistema de distribución es coordinar el giro del cigüeñal con el del árbol de levas, asegurando que las válvulas se abran y se cierren en el momento preciso. Gracias a esta sincronización, el motor puede cumplir correctamente sus cuatro fases de funcionamiento: admisión, compresión, combustión y escape.
b. Componentes del sistema y su función
Cigüeñal:
Es el eje encargado de transformar el movimiento lineal de los pistones en movimiento rotatorio, el cual se transmite al resto del motor.
Árbol de levas:
Controla la apertura y el cierre de las válvulas mediante sus levas, permitiendo el ingreso y la salida de los gases del motor.
Válvulas de admisión y escape:
Regulan el paso de la mezcla aire-combustible hacia el cilindro y la expulsión de los gases generados en la combustión.
Correa o cadena de distribución:
Transmite el movimiento del cigüeñal al árbol de levas, manteniendo la sincronía entre ambos elementos.
Tensores y rodillos guía:
Se encargan de conservar la tensión adecuada de la correa o cadena y asegurar un recorrido estable, evitando deslizamientos o vibraciones.
c. Sincronización entre el cigüeñal y el árbol de levas
La correcta sincronización se consigue alineando las marcas de calado ubicadas en los engranajes y en el bloque del motor al momento del montaje. Además, el sistema trabaja con una relación 2:1, lo que significa que el cigüeñal gira dos veces por cada vuelta completa del árbol de levas.
d. Consecuencias mecánicas de una sincronización incorrecta
Cuando la sincronización falla, el motor puede presentar dificultades para encender, pérdida de potencia o funcionamiento irregular. En casos graves, si la correa o cadena se rompe o se desplaza, los pistones pueden chocar con las válvulas, provocando daños como válvulas dobladas, pistones dañados y afectaciones serias en la culata.
e. Importancia del sistema para proteger el tren alternativo
El sistema de distribución es vital porque asegura que los pistones y bielas trabajen en armonía con el sistema de válvulas, evitando que ambos coincidan en el mismo espacio. Mantener la sincronización correcta previene impactos internos en el Punto Muerto Superior, protegiendo los componentes más delicados y costosos del motor.