Un mantenimiento adecuado dentro del sistema de frenos es sumamente importante porque este sistema es responsable de detener el vehículo de manera segura y controlada en cualquier situación. Un sistema de frenos consta de elementos que sufren de fatiga o estrés mecánico y por mas que parecieran simples cada elemento interviene de forma sincronizada con la fuerza de frenado que aplica el conductor. Esto con el fin de asegurar que la presión hidráulica, la fricción de pastillas y zapatas, y la respuesta de los componentes mecánicos funcionen de manera óptima, permitiendo al conductor controlar la velocidad y evitar accidentes.
Entre las consecuencias de un mantenimiento inadecuado tenemos:
Líquido de frenos en mal estado debido a una degradación o aire en los conductos.
- Esto reduce la presión hidráulica aumentando la distancia de frenado, debido a que el aire se comprime.
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Puede causar un pedal esponjoso que se hunde al pisarlo.
Pastillas o zapatas desgastadas
- Estas disminuyen la fricción necesaria para detener el vehículo, lo que causa ruidos y una reacción lenta al instante de frenar.
- Generan sobrecalentamiento del sistema, esto debido a que le material que genera la fricción es bajo aumenta el contacto con elementos metálicos.
Cañerías o mangueras dañadas
- Pueden producir fugas, pérdida de presión y fallo total del freno en una rueda o en todo el sistema.
Bombas, bombines o servofreno defectuosos
- Alteran la presión y la asistencia del frenado, ya que estos elementos distribuyen una presión adecuada con la velocidad o tracción que tenga cada neumático, provocando frenadas irregulares o ineficaces, aumentando el riesgo de colisiones.