Lo más importante para mí en situaciones reales de conducción, es que la distribución de la fuerza de frenado sea la que más se tome en cuenta, ya que es el único que garantiza que el vehículo se detenga de forma estable y controlada.
Técnicamente en una frenada de emergencia, el hecho de que la carga actúe de manera repentina sobre el eje delantero debido a la inercia es siempre el mismo, entonces este fenómeno es extremo, ya que el morro del coche se hunde y la parte trasera se aligera. Si el sistema no distribuyera la fuerza dando prioridad al eje delantero, las ruedas traseras se bloquearían de inmediato al no tener peso que las presione contra el suelo, provocando que el coche pierda la trayectoria original y dé un giro en trompo incontrolable. De nada sirve tener discos enormes capaces de generar una fuerza inmensa si esa fuerza no se aplica en el eje que tiene el agarre en ese momento.
Ocurre lo mismo al bajar una pendiente que este bien pronunciada, el centro de gravedad del vehículo se desplaza aún más hacia adelante. La distribución de la fuerza es lo que impide que el eje trasero pierda adherencia. Sin un reparto de fuerzas técnicamente preciso, intentar detener el coche en una bajada resultaría en un derrape constante de las ruedas de atrás.