Los discos de freno son una pieza fundamental del sistema de frenado porque permiten que el vehículo se detenga de forma segura al transformar la energía del movimiento en calor cuando las pastillas los presionan, por lo que su estado define directamente la potencia y la seguridad del frenado; un disco debe estar liso, recto y con el grosor correcto para funcionar bien, ya que si está desgastado, rayado, doblado o muy delgado el frenado será deficiente y peligroso, provocando síntomas como vibraciones en el pedal o en el volante, ruidos metálicos, mayor distancia de frenado y pérdida de control, además de que los discos trabajan a temperaturas muy altas y si se recalientan pueden deformarse, perder eficacia y causar el llamado fading, por eso es una regla básica revisar siempre discos y pastillas juntos, ya que colocar pastillas nuevas sobre discos en mal estado no garantiza un buen frenado y pone en riesgo la seguridad.
tomando en cuenta el tipo de disco de freno y el tipo de vehículo ya que no se puede poner cualquier disco de frenado a un vehículo ya que sus discos de freno viene proporcionales a la fuerza del vehículo y a sus necesidades también tomar en cuenta su respectivo mantenimiento para así evitar accidentes de transito.